Un día ella y yo nos sentamos y observamos detenidamente esa obra de teatro. Eran personas disfrazadas viviendo una mentira, sintiendo ser algo que no eran. Luego de un tiempo sentimos que algo no andaba bien; aquellas personas habían tranformado el teatro en su propia vida y para mal. La solución fue, llegado el momento, sacarles esas caras materiales y tirarlas a la basura.
Detrás de toda esa pintura pudimos ver su esencia;
sin aquella maldita careta no eran nada.
Danchuli A.
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